Se conoce que no soy yo muy de mantener un blog más de siete días, y aunque intente ponerme en ello en serio siempre decido tirar la toalla por falta de tiempo material, de ganas de contar mi vida sin más, o de ganas en general. Supongo que me falta un toque de originalidad y siempre he considerado que hay que saber muy bien de qué se habla para poder hacer algo más que un mero diario en línea, a la vista de todo aquel que le interese. Pero como lo de compartir experiencias es algo que a todo el mundo nos priva, sea en plan cuaderno de notas, sea en plan carta a un amigo, aquí me encuentro de nuevo, rellenando espacios en blanco e intentando que todo quede bonito, o al menos que parezca que sé de lo que hablo. Por ello, me dispongo a abrir este blog con la intención de aportar curiosidades, orientar un poco el tema más a lo que me ocupa: la traducción, y en este caso, la traducción de videojuegos. Apenas sé si sacaré tiempo o si, por el contrario, me desviaré demasiado del tema que en principio tenía en mente, pero eso solo el tiempo lo dirá.
Comencé a estudiar interesarme por esto de los idiomas a través de los videojuegos. Como con todo, o casi todo, en cuanto metes un poco el hocico en el sector, te das cuenta de que no eres más que un amateur y siempre hay gente que sabe mucho más de esto que tú. Te sientes un aficionado porque tu primera consoloa fuera una Nintendo, porque lo más “retro” a lo que has jugado sean los Super Mario Bros., Tetris o Monkey Island o porque, a día de hoy, te sientas un poco fuera de lugar porque no juegas apenas a los videojuegos. No obstante, podría decirse que fueron ellos el desencadenante que hizo que me diera cuenta de que había algo que se me daba bien aparte de jugar, o más bien algo que me interesaba y a lo que poder sacarle partido en un futuro: los idiomas. Todavía recuerdo cómo con 8 ó 9 años llegaba a entender la historia y parte de los diálogos del Secret of Mana después de haber jugado mil horas sin apenas tener nociones de inglés. En un país en el que todo se dobla, donde ni siquiera hoy sigue habiendo lugar para la subtitulación, donde el cine en versión original apenas ha existido e incluso ahora está limitado a un público extremadamente “intelectual”, los videojuegos fueron, en cierta medida, los que me dieron una base para los idiomas. Base que, por otro lado, cada día veo venir a menos, pero eso es algo que no nos ocupa… Dicho todo esto, y como no quiero abusar por ser el primer día y quedarme corto para días futuros, me dispongo a echar mi primera moneda en esta recreativa y solo espero que el arcade dé para varios niveles sin llegar a ser repetitivo.